El Festival  »  Editorial

te ofrecí la vela de la barca que arriba
y tú me diste un ramo de flor de lluvia

Primo Shllaku (ALBANIA)


Para escuchar la voz hemos venido todos los que hasta aquí llegamos, para escuchar las voces que dan testimonio del discurrir del tiempo, escuchar para no ser engañados, para conocer y comprender, para cambiar lo que haya que cambiar en este mundo desfragmentado, y educar(nos). Como en el poema de Antonio Cabrera, poeta al que perdimos este año y del que nos queda su lúcida y dulcísima voz, la verdad que arroja el Poema –todos los poemas– es una verdad amarga y es que la Historia se nos está repitiendo ya por segunda vez y toda farsa, toda caricatura, ridiculiza la tragedia para arribarnos los muertos a la cara, esos muertos de nuestro tiempo que somos nosotros. 

Para imaginar nuevas reglas hemos venido todos los que hasta aquí llegamos, para imaginarnos cómo llenar el vacío, la vacuidad de un mundo que expulsa desde su más tierna infancia todo atisbo de humanidad que nos pueda hacer pensar sin miedo. Para no tener miedo, para no atender al miedo, para dejarnos acompañar y vencer a ese miedo al otro enarbolado por la vieja Europa que ahoga al pensamiento libre. Tenemos la responsabilidad de combatir la ignorancia y digo ‘tenemos’ los poetas, los creadores, los educadores… No podemos consentir que la Historia se convierta en una farsa. Para frenar el temblor hemos venido todos los que hasta aquí llegamos, a estas páginas de versos, notarios de ese vacío, notarios de la pérdida, del caos provocado por la falta de energía; notarios también del miedo que está dando alas a la sacralización, al puritanismo, a la cerrazón; notarios, en fin, del ridículo de esta Historia que se repite como en un mal chiste.

No hay que sucumbir: permitíos jugar, jugar con la voz, con las palabras, descubrid el hilo que las une, que nos une en un mismo
ser. Un ser perdido que busca, que siente, que imagina e inventa nuevas formas de estar juntos, esta vez sí, para salvar(nos), una
misma voz que se alza en el vacío para alumbrar caminos posibles. Para ello salgamos del poema, salgamos del poeta, cambiemos la perspectiva de la espiral, rompamos las reglas del decoro, adentrémonos en la ciudad como en un río de voces y dejémonos salpicar por la voz que “nos habla desde dentro”. 

Hoy urge ese cambio de perspectiva. Las consecuencias de la devastación las conocimos ya, marcaron la vida de nuestros padres, de nuestros abuelos. Bien lo sabía la poeta Paca Aguirre, que compartió con nosotros sus versos en la segunda edición de Voix Vives y a la que tristemente también despedimos en este fatídico año. Su padre fue asesinado a garrote vil en la dictadura franquista. Él le decía, y así me lo trasladó una tarde de primavera en Madrid: “El miedo hay que metérselo bien adentro”. Metámonos el miedo bien adentro y avancemos por un camino que devuelva la dignidad al pueblo. El equilibrio a la Tierra.

En 2018 nuestros poetas hablaban de ruina, de caos, de pérdida. Señalaban. Seguimos haciéndolo, incidimos en la herida, nombramos, denunciamos, añoramos… nos dolemos y tememos. Como animales desahuciados. Ya hemos dado cuenta del dolor, ahora toca buscar la cura. Permitíos jugar. Algo habremos aprendido, algo habremos cambiado en siete años de encuentros poéticos entre las dos orillas de este mar atormentado. Quiero confiar en ello. 

El equipo de Voix Vives quiere confiar en ello: en que esas briznas de voz, de palabra, de verdad, dulce o amarga, se vayan posando, vayan haciendo siembra y abran paso al juego. De eso, de siembras y cosechas, quienes más saben son nuestros jóvenes voluntarios
que suman ya en siete años casi 300. Los pioneros, que comenzaron en 2013 con 16 años, son ya adultos, y en sus miradas nos
reconocemos. Ellos lo pueden cambiar todo. También nosotros. También lo sabe bien nuestra Directora Internacional, Maïthé Vallès-Bled, capitana de este barco, cosechadora de magia y artífice de este festival reflejo de su indómito espíritu. Gracias a todos, poetas, músicos, artistas y público, voluntarios y familias, sponsors y colaboradores y, sobre todo, vaya mi inmensa gratitud al equipo de organización de este Festival que, de manera altruista y militante, lucha cada año porque Voix Vives sea.

Porque, al menos, sea. 

"El equipo de Voix Vives quiere dedicar
está edición del festival y todos sus versos
y sonrisas a nuestro querido amigo
Santiago Palomero.
¡Va por ti capitán!”

Alicia Es. Martínez Juan

Directora Voix Vives Toledo

Maïthé Vallès-Bled

Directora Voix Vives Internacional

Alicia Es. Martínez Juan

Ayer un corazón cayó al suelo.

Tarik Hamdan (PALESTINA)